sábado, 19 de enero de 2013

The morning dove sings with two broken wings..

Hoy hace un mes que comenzó la cuenta atrás, las primeras no vacaciones daban el pistoletazo de salida. 
Libros cargados, apuntes listos, pijamas por doquier en el armario, calefacción encendida; vida off...

Quien diría que hace ya uno, el mes más largo pero a la vez más efímero del año, el último y el primero; y no solo el primero de enero sino el primero de tantos otros que le seguirán a intervalos que si bien nunca serán suficientemente largos, no quedarán en el olvido por aburridos ni desaprovechados. 

Pero hemos pasado el límite, un mes es mucho tiempo sin ver el sol, ni la luna; mis pecas han de haber emigrado al caribe mientras la ceniza se apodera de mi cabello y el blanco, el puro e impoluto blanco me tiene agarrada entre sus brazos y no deja escapar ni un trocito de mi piel..... pero no es tanto el aspecto más o menos saludable que pueda mostrar a la humanidad de mi habitación sino la progresiva locura que se apodera de los minutos, se lleva las horas y juega con días enteros...

La concentración corre a toda velocidad cuesta abajo por San Francisco, mientras la memoria decide tomarse vacaciones temporales en Madagascar, la conciencia da paseos por el barrio rojo de Amsterdam y, siempre que la señora decepción haya decidido marcharse al desierto del Sáhara, la nostalgia se queda sola, pero siempre fiel e incondicional conmigo, cada noche, en cada estrella desde la ventana, en cada mancha de café, en cada canción que se rebela contra el luto al que las he sometido y suena....suena para mí y sólo para mi y mi querida nostalgia, tan incondicional...
                                       
                                                                   ***

The Scientist se ha rebelado contra esta noche infinita, y sin cómo ni por qué ha escuchado a la nostalgia, (en qué mala hora) y me está llevando por el atlántico, el pacífico, el índico y los mares de los 4 puntos cardinales...pero...Alto!! He caído al mar, estoy flotando en cálidas aguas caribeñas, el sol escuece en cada uno de los poros de mi piel, y la brisa se ha llevado la nostalgia y me ha traído los sueños que dejé olvidados en algún rincón entre apuntes, zapatillas, sábanas, café y desdicha...

Suena Romeo and Juliet, 6 minutos de calma, quiere acabarse pero los sueños no dan tregua, me arrastran, me llevan, no me dejan salir de este mar. Un acorde de guitarra me se ha colado en el idilio y me ha devuelto a la triste noche de la que salí hace unos minutos...vuelve el frío,  el reflejo de los libros, el viento que choca contra la ventana, las gotas caen y piden entre sollozos volver al mar....

No hay mar en esta tierra seca, no hay más salida que una puerta que da a un pasillo oscuro en esta habitación, no hay tiempo para sueños, se quedaron bailando con las olas de un futuro incierto, la silla saca sus feroces garras y me ata a ella, no veo nada. 

                                                                ***

Que alguien encienda la luz, por favor....